Antes de que todo esto me sucediera (esto de viajar, migrar, adaptarme a otras culturas y vivir nuevas experiencias), vi una película en el Festival de Cine Francés en Venezuela que se llama L' Auberge Espagnole, que narra la vivencia de un estudiante extranjero de postgrado en España. Tanto acá como allá le colocaron... Una Casa de Locos, ¿Algún día haremos traducciones coherente a los títulos de las películas?Desde que la vi me dieron ganas de tener una experiencia parecida al del protagonista: vivir con estudiantes, hacer un postgrado en el extranjero y conocer gente de todo el mundo. Y aunque ya había tenido experiencias parecidas viviendo temporadas en New York y Toronto (Gracias a Dios y a mis padres), no era lo mismo porque llegaba a casa de familiares o había alguien que me acogía.
Las cosas se dieron y en octubre del 2006 pude ir a Pamplona, España para estudiar el MGEC. Ahí compartí piso con Andreina y Oscar: dos venezolanos que nos enteramos que íbamos a estudiar juntos, nos conocimos en Caracas y decidimos vivir en el mismo apartamento... por aquello de que es la misma cultura, costumbres, horarios, etc.

La verdad pienso que nos fue bastante bien, salvando una que otra situación inevitable en cualquier relación y convivencia -cada uno tiene sus costumbres y manías- pero creo que al final logramos "sobrevivir" lo cual es lo importante. Lo bueno es que todo fue muy familiar y hacíamos la mayoría de las cosas juntos (bueno, cuando Oscar salía de su cuarto jejeje): ir al mercado, hacer las comidas, cocinar arepas, estudiar, trabajar... Pero también de salir, de conocer, de rumbear, etc.
Pero donde realmente viví algo más relacionado con la peli es en Madrid, acá me mudé con Riley, que es el gringo del curso. Ambos teníamos las prácticas en la capital y decidimos buscar un piso compartido. Encontramos uno que era en un edificio antiguo en la Plaza de Santa Ana, sin ascensor, de vecino unos chinos insoportables y con una bulla de la calle del carajo. Pero el piso tenía una personalidad increíble!

El piso en cuestión era en la última planta, una especie de duplex-loft con una decoración bastante simple pero bien juvenil, la verdad es que cuando lo vi me gustó y lo agarramos sin fijarnos en que faltaban detalles... por ejemplo ¿Cómo alguien se puede duchar sin cortina en la bañera? ¿y estos chinos de mierrr dormirán en algún momento de la noche? ¿Podemos matar al del acordeón?
Pasamos unos seis meses ahí muy buenos, es que esto sí era un apartamento de solteros: cerveza, pizza congelada, kebaps, TV de 40 pulgadas, PlayStation 2 y TDT. Es que hasta el dueño del piso iba a vernos y se quedaba echando un partidito de FIFA 2007! Es como dice el gringo: This flat is the milk!, es decir, este piso es la leche!
Ahora este fin de semana, de una manera muy rápida, nos mudamos a otro piso, resulta que el miércoles me llama el dueño del piso de Santa Ana y me dice que le gustaría tenerlo libre lo antes posible. Gracias a un amigo de la familia, pudimos contactar a un señor que tenía uno de dos habitaciones desocupado, lo fuimos a ver el viernes y el señor me dice: "Tienes que darme una señal de que quieres el piso" y pues, qué mejor señal que quitarle las llaves de la mano jejeje, claro, luego fuimos a un cajero y sacamos lo máximo que me permite la tarjeta por día.
El fin de semana se pasó en la mudanza. Total: infinidad de maletas, unos 8 viajes diarios ida-vuelta en el metro y una espalda jodida y los hombros destrozados. Ahora vivimos en Quevedo, un piso como cualquier otro pero espero que le logremos dar una personalidad como el que tenía el anterior. Por lo pronto estamos colocando las cosas en su lugar para luego ir a Ikea a por lo que falta!


